
No fué Waterloo

Boca lo tuvo ahí, en la palma de su mano. Estuvo a 90’ de ser Waterloo y hundir definitivamente el barco de Napoleón. A un partido de profundizar la crisis y enterrar a River, pero no pudo y no supo cómo sobreponerse, una vez más, en un partido decisivo al equipo de Gallardo. Es verdad que fue superior a River en cuanto al control del partido y manejo de la pelota pero cuando al equipo de Guillermo le cortan el juego no tiene plan B y sigue insistiendo por un camino que ya está bloqueado.
Hoy pareciera ser que todo en Boca está mal, hace unos días Tevez la metía de nueve y hoy no puede jugar ahí. Cardona era el que se cargaba el equipo al hombro y hoy se cuestiona su titularidad. Pavón era la gran apuesta para el mundial y hoy todos se preguntan
que le vio Sampaoli. Esto provoca perder una final con tu eterno rival en nuestro país, porque más allá del buen andar en la Súper Liga Boca sigue estando en deuda en los partidos decisivos, como si le faltara cinco para el peso.
Siempre se intenta buscar un responsable pero la responsabilidad es de todos, desde el presidente que trae jugadores que el DT no pide, Del propio Guillermo que se encapricha en sus ideas y muere con ellas y de los jugadores que en acciones propias del juego les pesa demasiado la responsabilidad de saber que en estos partidos es ganar o ganar como marca la historia de Boca o marcaba, porque el hincha sabe, y es lo que más le duele, que su equipo haya perdido la mística, el paladar que lo identificaba y que tenga que soportar una eliminación más en manos del River de Gallardo, la tercera en cinco años.
Seguramente no serán días lindos los que vengan por delante pero deberán dar vuelta la página rápidamente y enfocarse de lleno en el campeonato local y poder mantener la distancia con sus seguidores. Pero Guillermo sabe que el bicampeonato será un simple maquillaje y que solo la obtención de la Libertadores podrá curar la herida que le propino River.
