
Salió Pinola de bajo nivel, ingreso Maidana. Salió Enzo Perez, suspendido, entro Zuculini para tener más marca en el medio. Entro Quintero por Nacho Fernández para verticalizar y profundizar más el juego. Le dio una nueva chance a De la Cruz, el Pity está lesionado, y volvió a la titularidad Mora en lugar de Scocco que había trabajado diferenciado toda la semana. Sin embargo River sigue jugando mal. Arranca como si fuera a pasar por encima al rival pero se empieza a desinflar, comienzan los errores, las dudas y el equipo cae una y otra vez en la locura y desorientación total.

Gallardo sabe que esta vez más que nunca depende de él, porque los jugadores están pero el funcionamiento no, aunque la remontada ante el Tomba fue una pequeña luz en este presente oscuro. Espalda le sobra, la dirigencia lo banca y los hinchas lo aman. Ahora se viene Vélez, otro de muy flojo arranque y necesitado de puntos. Regresan Enzo Perez y Scocco y las fichas se volverán a mover, ¿será en Liniers donde se empiece a torcer la historia?
Napoleón a la deriva
A este RIver le sigue costando horrores sacar la pelota limpia del fondo, meter un pase filtrado o llegar de manera clara a posición de gol. Algo que en otras épocas era moneda corriente, ahora es como buscar agua en el desierto por lo que depende mucho de las individualidades, antes Scocco
con dos genialidades y ahora fue Mora la bandera de peligro a base de garra y ganas, el uruguayo mostró lo que capaz sea la salida de este mal momento, como se dice popularmente “sino se puede jugar hay que meter”. Pero no todo se resuelve con garra, las desatenciones en el fondo son debido a la falta de concentración, viejo problema que le sigue trayendo dolores de cabeza al muñeco y que aún no puede solucionar. A estos viejos problemas se le suma también que no está ligando con los malos arbitrajes pero sería un error concentrarse en esto último.