
Napoleón ganó otra batalla

Y el día llego, ese que todos los hinchas esperaban y que predijo el muñeco, el día que reapareció el River de Gallardo. No es aquel del 2014 que sacaba aplausos del mas anti River, sino ese que no le importa el certamen, no importa el Rival ni que tan complicada venga la mano se planta y te gana, sin lucirse, sin desplegar buen futbol pero si siendo inteligente cuidando su quintita como si buscara solo protegerse hasta que ve la oportunidad y te golpea y te lastima. Así es este River, el que aparece en los momentos más difíciles, al que nunca hay que darlo por muerto ni en los peores escenarios porque allí es donde más cuidado tenés que tener.
Se viene Belgrano y el nuevo objetivo será mostrar que la supercopa no fue un partido aislado sino un puntapié para empezar a crecer en el juego, prenderse definitivamente en la lucha por entrar a las Copas y clasificarse a los 8vos de la Libertadores. Aunque claro está que el partido más importante del semestre ya se consiguió y como dijo Napoleón: “otro pagaré que está saldado”.
Obviamente no todo viene de la nada misma, el muñeco dio otra clase gratuita de táctica anulando el juego de Boca, cortándole los caminos y llevándolo a la confusión como si fuera un hechizo de la bruja de Blair, porque Boca daba vueltas y vueltas sin encontrar la salida o el hueco para poder llegar al gol y cuando lo encontró se topó con un Armani descomunal que tapó absolutamente todo haciendo recordar, a más de uno, al gran Trapito y mostrando porque Gallardo pidió tanto por él.
Como diría el lema de D’Onofrio y compañía River volvió a ser River, no en todo su esplendor, pero volvió la solidez y firmeza de los centrales, Ponzio volvió a ser Ponzio, Nacho el organizador que ensambla las líneas, Pity desequilibrando por todo el campo, Mora el corazón y entrega y Scocco el goleador. Así es este River, no deslumbra pero se planta con una seguridad que sorprende y recuerda al gran Mohamed Ali porque te espera, te estudia y cuando ve su oportunidad te noquea.
